La Reforma inacabada

Soledad

Siempre he sido, lo que suele llamarse, un Alma Vieja, o como decía mi yaya, una vieja en el cuerpo de una niña, y eso amigos míos, cuando eres muy pequeña es un poco confuso, tanto para los que están a tu alrededor, como para ti misma.

 

Tú ves, sientes… sabes cosas con una claridad cristalina, y te resulta bastante frustrante cuando te tratan como si no te enterases de nada.

 

Me gusta pensar, que de algún modo, yo ya llegué  «con la lección aprendida». Supongo que por eso no he tenido una niñez propiamente dicha, y sí una extraña sensación de inmensa Soledad.

 

A parte siempre sentí, y aún hoy lo siento pero con cierta resignación, que este no era mi sitio, que era una espectadora de mi propia existencia, esperando a que llegara el momento idóneo para entrar en escena.

 

Os pongo en antecedentes, yo he sido criada en una familia de marcados trazos machistas, retrógrados y tremendamente diferenciados entre el hombre y la mujer, lo que obviamente para alguien de mente tan lúcida como la mía, le costaba bastante aceptar.  No entendía el porqué mi hermano podía quedarse sentado, mientras mi madre y yo debíamos servir y limpiar la mesa. Para mí era totalmente injusto y absurdo.

 

Obviamente se lo hacía saber a mis padres, los cuales ante tal insolencia, me propinaban suculentas bofetadas y alguna que otra paliza, en la que incluso llegué a perder el conocimiento.

 

Aunque si he de ser sincera lo que más me dolía era el maltrato psicológico, tal como: no sirves para nada, eres la vergüenza de la familia, todo lo haces mal, no se de dónde habrás salido tu…

 

Si les hacía alguna manualidad la solían mirar con desgana y terminaba escondida en algún cajón. Aunque su máximo sadismo fue hacerme creer desde muy pequeña que si mi madre se ponía enferma o incluso si llegase a morir, sería por mi culpa. Y considerando que mi madre padecía de ansiedad y depresión podéis imaginar el desasosiego con el que crecí.

 

El marcado y visible desequilibrio psíquico de mi madre, del que jamás fue tratada, lo desahogaba conmigo, luego cuando se rehacía y era consciente de lo que había hecho se arrepentía, aunque el mal ya estaba hecho.   Pero me reitero en lo de que el maltrato psicológico al que fui sometida; lo que yo llegué a escuchar de los labios de mis progenitores, es lo que realmente iba creando fisuras en mí, y eso unido a que siempre fui una niña muy grande, lo cual despertaba las burlas de los niños en la calle me hacían cada vez más introvertida llegando a crear una especie de refugio, en el que supuestamente estaba «a salvo» de todo y todos: mi cuarto. Ese era mi mundo.

 

 

En la adolescencia tuve mi primera reinvención. Dejé de ser una niña gordita y con gafas y me transformé en una adolescente delgada, alta y, al parecer, demasiado llamativa para como mi verdadera yo desearía. Desde que tenía 13 o 14 años, he escuchado soeces (según mi padre piropos) que me hacían bajar la mirada al suelo y apretar el paso hasta volver a mi amado refugio. Hice mis pinitos como modelo, participe en algún concurso de belleza, pero mi verdadera yo seguía siendo esa niña grande con gafas, y con una extraña sensación de vacío y soledad en su interior, que mendigaba migajas de cariño y aprobación a diestro y siniestro.

 

Con 19 años me volví a reinventar, esta vez lo hice a lo grande, pasé de ser Barbie a ser «Rambo», me preparé en un gimnasio y fui una de las primeras 44 mujeres que se presentaron a Soldado Profesional en España. Creo que en realidad lo hice para demostrarle a mis progenitores que yo era capaz de conseguir lo que nadie antes había conseguido…

 

Tampoco sirvió de nada, si mis progenitores me denigraban con sus palabras y actos, en el ejército fue ya el sumun del machismo y la vejación. Y el recibir a aceptar órdenes absurdas e incoherentes me sobrepasaba, así que decidí volver a reinventarme, esta ya fue la definitiva, salvo algunos matices que voy amoldando con el pasar de los años. Desde ese «último» renacimiento con unos 24 años, las pequeñas fisuras que se iban acumulando en mi cerebro terminaron por quebrarlo y ahí comencé con mis episodios depresivos, que por diferentes circunstancias de la vida, cada vez se hacían más frecuentes y oscuros.

 

A día de hoy creo que he aprendido a vivir así, y por supuesto siempre acompañada por mí fiel compañera de vida: Mi Soledad. La cual me abraza fuertemente, aunque esté rodeada de gente.

 

Suelo vivir tan inmersa en ella que ya no sé si yo la creé a ella o fue ella la que me creó a mi.  Hoy por hoy me cuesta, e incluso en ocasiones me incómoda,  abandonarla para interactuar con otras personas, pues solo ella, los animales, la naturaleza y los libros han sabido entenderme y darme la paz que tanto necesito.

 

Maika LilQue

15 de mayo de 2024

 

46 Comentarios

  1. Eva

    Buah amiga me has puesto los pelos de punta. Eres una guerrera luchadora. Ahora ya no estás sola. Incluso hay gente que aprende de ti como yo por tu valentía y tu destreza para sacudirse y levantarte otra vez las veces que hagan falta, porque gracias a eso por desgracia aprendemos. Sigo contigo y estamos juntas en la lucha. No nos rendimos, no caemos solo descansamos cuando lo necesitamos porque eso es lo que hace la gente fuerte como nosotras. Ya sabes ¡no te suelto!

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    • José Tomás P. Sogorb

      Hola Maika!
      Todas esas heridas del pasado ahora las sentimos como si hubiesen ocurrido ayer mismo, cuando no nos sentimos comprendidos por nuestros allegados, el profesional que nos atiende o incluso por nuestra pareja.
      La bueno de todo esto es que hay personas que sí está dispuestas a hacer ese esfuerzo de comprensión de empatía, de acompañamiento.
      Por eso motivo creo que este proyecto es imprescindible y tú querida Maika formas parte del mismo.
      Hay mucho camino que recorrer, pero poco a poco y con el esfuerzo de todos lo conseguiremos, no te quepa la menor duda.
      Por todos los que cada día experimentan sufrimiento emocional.

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      • Maika LilQue

        Gracias.

        Responder
        • Joaqui

          Gracias Maika por no haberte rendido. Eres demasiado maravillosa y yo feliz de tenerte. nos tiene aquí para lo que necesites. me encanta todas tus facetas

          Responder
          • Maika LilQue

            Gracias Joaqui.
            De todo corazón.
            Mil besos grandes, familia.

      • Felix

        Muchas veces pensamos que no podemos, pero cuando encontramos el motivo y lo trabajamos somos personas totalmente libres. Mil gracias por compartirlo es una maravilla.

        Responder
    • Maribel Armero

      Muy bien dicho y explicado ,me reflejo en tí ,y tienes toda la razón
      El machismo lo he tenido lo tengo alrededor y fuera de mi casa (mi refugio)
      Encantador relato de vida ,eres fuerte si , muy fuerte y valiente
      Tú sola puedes con todo
      Gracias por compartir
      Saludos!

      Responder
      • Maika LilQue

        Maribel, muchísimas gracias.

        Responder
    • Nati Candela

      Maika, siento que tu mochila esté tan cargada que solamente en la Soledad encuentres tu equilibrio. Estás recorriendo un camino duro, pero recuerda que no estás sola. Todas las almas de la Unión de los Protagonistas estamos contigo y, respetando tu espacio y necesidades, te acompañaremos. Eres una guerrera y un alma llena de luz. Un abrazo enorme.

      Responder
      • Maika LilQue

        Gracias, Nati. Sois un amor de familia. Gracias de corazón 😘

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    • Ana Torregrosa

      Hola Maika, mi madre también sufría de ansiedad y depresión y tenía unos cambios de humor muy fuertes, así te comprendo muy bien. También era gordita de pequeña y se metían conmigo en el colegio. Todo ello hace que te crees un mundo interior. Pero quería decirte que me acuerdo un día en una reunión de la Unión de los Protagonistas que hablaste delante de todos con una seguridad increíble, arrolladora, a pesar de que tenías que no pudieras. Y quiero recordártelo porque me impresionó tu seguridad y fortaleza. Un abrazo!!!

      Responder
      • Maika LilQue

        Si, lo cierto es que ni yo misma se cómo lo hice, ese día en la reunión y luego no fui capaz de ir a tomar un refresco con los compañeros 🥺.
        Supongo que estar entre todos vosotros y sentir vuestras ganas de avanzar, me proporcionaron las fuerzas.

        Responder
        • Merche

          Maika es un relato duro pero derrocha valentía y ganas de superación. Te has enfrentado muy bien con tus problemas y aunque la soledad te haya hecho compañía ahora tienes más gente no solo a ella. Muy bien sigue así. Un abrazo.

          Responder
          • Maika LilQue

            Muchas gracias Merche

    • Maika LilQue

      Mi querida Eva. Tu. Siempre tu. De las pocas personas en mi vida que siempre han estado ahí, en las buenas y las no tan buenas, suelo decírtelo mucho, pero por si hoy no te lo he dicho: Te quiero Eva.

      Responder
    • Francisco

      Que valiente eres te doy un abrazo y para delante lo q te propongas lo conseguirás.

      Responder
      • Maika LilQue

        Gracias Francisco
        Para adelante.
        Siempre 💪🏼💪🏼💪🏼

        Responder
  2. Juan Carlos Valiente García

    Hola Maika!! Compañera, me siento muy afortunado por haber tenido la oportunidad te conocerte. Un abrazo muy grande !

    Responder
    • Maika LilQue

      Gracias Juan Carlos, el sentimiento es mutuo. Un abrazo de protagonista, que esos son de los buenos, créeme. Son mágicos.

      Responder
  3. Alberto Gadea Soler

    Muchas gracias Maika! Tu testimonio, y por tanto Tú, es el vivo reflejo de la necesidad de protagonizar a la persona que sufre, de la necesidad de escucharla, de entenderla y de intentar con todas las fuerzas ponernos en su lugar, en este caso en tu lugar, empatizar desde lo más profundo. En nuestra profesión se hace alusión muchas veces a la transferencia. Desgraciadamente muchas veces no es el componente transferencial el que impide la posibilidad de ayuda, de reparación. Lo que impide la posibilidad de ayuda es no escuchar, es cosificar, es tener quince minutos para pensar que fármaco prescribir y tener unas consultas tan distanciadas en el tiempo que da miedo hacer cambios por si se produce una recaída, con lo cual se cronifica la sintomatología y se apaga la persona con psicofármacos con prescripción muchas veces durante más tiempo que el que se precisa. Defiendo una Salud Mental humanizada, una Salud Mental proyectada en las personas y una sanación en la cual interviene en gran medida la escucha, la comprensión y el entendimiento. Eres muy Valiente, eres muy Generosa, eres Ejemplo de vida. Maika, lo conseguiremos. Un abrazo muy fuerte.

    Responder
    • Maika LilQue

      Cuanta razón tienes, mi querido amigo, pues tú no eres tan «sólo» uno de los mejores psiquiatras que he conocido, eres un mago de las curaciones emocionales, de afrontar miedos y de aferrarnos a la vida, mostrándonos a todos que aunque con claroscuros, merece la vida luchar por ella.
      ¿Y sabes porqué creo que lo consigues? Pues en mi humilde opinión, creo que es porque a pesar de ser un Doctor de la mente, tu actúas siempre desde el corazón.
      Gracias por aparecer en mi vida, gracias por tu proyecto, que también es el mío, y tienes toda la razón, LO VAMOS A CONSEGUIR.

      Responder
  4. Mar Castillo

    Uff, Maika, me siento identificada en mucho de lo que cuentas. Tb tenía mi refugio en mi soledad, imaginando historias etc. Gracias por compartir, porque ahora sé que no soy la única. Y que mi ansiedad crónica, agarofobia a veces, es por algo. Un abrazo fuerte

    Responder
    • Maika LilQue

      Querida Mar. Vamos a conseguir resurgir y evolucionar. Subiremos al más alto de los cielos, desde el más profundo averno.
      Este proyecto, tiene ese poder. Ya lo verás.

      Responder
      • Óscar C

        Sinceramente Maika, como me he quedado.
        Recuerdo el día de la reunión en el que te vi por primera vez y en el que hablas en el artículo. Como comentas, transmitías una energía y seguridad brutal que realmente me dejó impresionado.
        Después de verte en más actividades y conocerte un poco más, solo hay que ver tu mirada para saber que eres una luchadora nata.
        Todos tenemos días mejores y peores pero nunca hay que perder las ganas de luchar y mejorar día a día.
        Un abrazo de los que transmiten buena energía que te lo mereces.

        Responder
        • Maika LilQue

          Muchísimas gracias, Óscar.
          Abrazote grandote de vuelta.

          Responder
    • Pilar

      Maika, que triste historia de tu vida hasta que has llegado a ser TU. Como yo creo que pasamos de una vida a otra y que no venimos en blanco, tú viniste en un plano superior de inteligencia que los adultos que te tocaron en ésta vida; por eso entiendo cuanto sufrimiento, incomprensión y hasta el maltrato que hemos soportado las mujeres por el machismo que hasta no hace tanto ha imperado en todas las áreas de la sociedad, sobre todo en la familia que tanto duele.Ya sólo te faltó el ejército para el colmo del sometimiento y maltrato. Aunque hayas tenido que pagar tú factura psicológica hoy tienes todas las lecciones aprendidas para ser feliz, aunque tu mejor amiga, la soledad, siga estando contigo cuando lo necesites. Demuestras ser una gran mujer y mereces toda la suerte en la vida..

      Responder
  5. M. Carmen

    Hola Maika, si me atreviera a darte un consejo seria como dice el refrán » el cuervo le dice a la hurraca qué negra eres». Sé de lo q hablas cdo te refieres a tu refugio, para mí era mi castillo pero si algo me atrevo a decir es, q las personas q nos hemos sentido solas, ya no lo estamos y lo más importante podemos hablar con libertad y con quienes saben escuchar y responder y todo gracias indiscutiblemente al Dr. Gadea, a la Unión de los Protagonistas y a ti q nos haces visibles. Un abrazo.

    Responder
    • Maika LilQue

      Otro abrazo grande para ti, Mari Carmen.
      Tu en tu castillo cual princesa, yo en mi refugio, pues yo era más de ser la bruja buena del cuento, en plan Mary Poppins. Pero ambas soñando con una realidad diferente, mientras huíamos de una realidad doliente.

      Responder
  6. Maria José garcia gonzalez

    Buenas tardes.Por lo que cuentas tu vida fue siempre un suplicio .Lo mismo en la niñez,adolescencia y también de mayor .Tienes que ser muy fuerte y ahora salir del suplicio al que fuiste sometida!!!!…Con la ayuda inestimablemable de nuestro gran amigo Alberto,sé que lo vas a conseguir y ser ¡¡¡FELIZ!!!.TE LO MERECES….Tú testimonio , ayudara a muchas personas que estén en la misma situación y no fueron tan valientes
    GRACIAS

    Responder
    • Maika LilQue

      Gracias a todos vosotros los Protagonistas y por supuesto a nuestro querido Alberto, estoy empezando a quererme y creer en mi potencial, el cual intentaron sesgar desde niña, pero supongo que soy como las «malas hierbas», siempre vuelvo a salir.
      Un abrazo fuerte.

      Responder
  7. Rafael González Quesada

    Hola Maika, que grande e inmensa eres de amor y esperanza. Se que tú no lo piensas así, pero lo eres. Tu historia me ha dolido en el alma. Porque yo como padre que soy no puedo comprender como un padre le puede hacer daño a un hijo. Pero aquí estamos no para juzgar, no somos jueces. Aquí estamos para sanar a través del amor. Y creo firmemente en ello. Lo único que te pido es ayuda. Ayuda para tantas personas que como tú han pasado por una infancia terrible. Ayuda para que con tu experiencias nos guíes para poder sanar y caminar cuidando y cuidándonos. Ayuda para que con tu luz otras personas no desfallezcan. Porque tu persona es de un valor incalculable y necesario en este grupo. Gracias por vivir, estar sentir, esforzarte y seguir caminando en este sendero maravilloso que es LA VIDA.

    Responder
    • Maika LilQue

      Me has emocionado, Rafa.
      Desde el primer día que acudí a mi primera reunión y os conocí a ti y a Nati, pensé: que diferente habría sido mi vida si mis padres hubieran sido como ellos, vosotros.
      Sois un ejemplo.
      Y cuando finalizó la reunión y vinisteis a abrazarme sentí vuestro cariño y pese al dolor que sentía mi alma rota en esos momentos, me sentí totalmente a salvo. Totalmente en casa. Y lo conseguisteis con un solo abrazo.
      Desde entonces, no dejo de preguntarme ¿dónde hubiera podido llegar si hubiera recibido esos abrazos desde niña?. Jamás lo sabremos. Pero lo que si sé es que a partir de ahora voy a desplegar mis alas y volar lo más alto posible con todo el cariño y fuerza que me infundís todos y cada uno de vosotros.

      Responder
  8. Mónica

    Maika tu vida ha sido un quebradero de cabeza,nada fácil en todas las etapas del crecimiento.
    Qué te hayan anulado, amenazado, invalidado por creencias obsoletas, duele muchísimo más, incluso que el maltrato físico. Y ese sí, que deja graves consecuencias. Al final has sabido resurgir y anteponerte a los desafios y situaciones injustas de la vida (de las que no tenías culpa) aunque a veces hayas tenido que parar un tiempo para que las heridas del alma cicatricen, pues al igual que una herida física necesita su tiempo de recuperación.
    Eres una luchadora nata y aunque todo lo vivido te haya hecho sentirte cómoda en la soledad, sabes que aquí en este grupo irás siempre de la mano. Fuerza guerrera, lo conseguirás .

    Responder
    • Maika LilQue

      Gracias Mónica.
      Si, cada día tengo mucho más claro que voy a conseguirlo.
      Un abrazo grandote.

      Responder
  9. Mara Pilar

    Maika, a medida que leía tu relato sin saber quién lo había escrito, me iba quedando boquiabierta porque parecía que hablaba de mí. Me identifico mucho con tu infancia y juventud, salvo que lo del ejército solo lo pensé y que afortunadamente desde la adolescencia nunca he estado sola, pero han seguido los mismos sentimientos y autoconcepto que había cuando era esa tímida niña gordita con gafas. Ahora vuelvo a estar gordita pero es que nunca me vi ni guapa ni delgada. Creo que sé cómo te sientes por dentro pero yo te veo una mujer hermosa, fuerte y valiente. Te admiro mucho, y ahora que conozco tu historia todavía más.Eres una parte importante de nuestra unión y todo un modelo de lucha y superación personal. Un abrazo fuerte.

    Responder
    • Maika LilQue

      Muchas gracias por tu apoyo y comprensión, Pilar.
      Parece que tú tampoco lo tuviste fácil, pero aunque dolió y dejó cicatrices, ahora estamos juntos es esto todos Los Protagonistas, y cada día tengo mucho más claro, que lo vamos a conseguir.

      Responder
  10. Bati

    MaiKa no sabía de tu historia me ha sorprendido mucho, la verdad que he aprendido mucho. Has sido una verdadera luchadora, sigue así. Te aprecio mucho por la valentía de contar tú experiencia. De todas las experiencias aprendo mucho. Es dura tu experiencia, pero has conseguido seguir adelante. Bravo. Con aprecio de tu compañero y amigo Bati. Un abrazo 🫂 y un besazo muy grande 😘.

    Responder
    • Maika LilQue

      Muchísimas gracias, Bati. Te agradezco tus palabras, de todo corazón.
      Estoy deseando conocerte en persona.
      Un abrazote de los buenos. Se esos que curan el alma.
      Nos vemos pronto

      Responder
  11. Raquel

    Maika, compañera, me duele el alma al leerte, pero estoy muy orgullosa de ti por cómo estás evolucionando. Eres generosa y valiente, y aunque te guste la soledad, nos llevas contigo.
    Un abrazo enorme.

    Responder
    • Maika LilQue

      Mi estimada Raquel.
      Bueno si he de serte sincera, mi espacio de soledad cada vez se va haciendo más grande para incluirlos a muchos de vosotros.
      Eso solo se podía conseguir aquí, en este grupo.
      Nos vemos el viernes. Un besazo.

      Responder
  12. Lourdes

    Maika vieja pequeña! Cómo me suenan esas palabras!. Sentirse en un lugar con mucha gente en soledad, no es nada fácil de llevar, pero me alegra ver que te has rehecho una y otra vez y con tus cicatrices continuas adelante, valiente con desaliento aveces, pero adelante, lucha, lucha, lucha, sé que estás en proceso de rehacerte otra vez, y en esta ocasión creo que la soledad, va ha ser menos protagonista y tú conseguirás no ser solo espectadora sino creadora de tú nueva etapa, lucha, lucha

    Responder
    • Maika LilQue

      Gracias Lourdes.
      Claro que sí. Este va a ser mi renacer en Ave Fénix.
      Porque os tengo a todos vosotros.
      Nuestra fuerza me impulsa ahora.

      Responder
  13. Juani Pastor

    Maika, preciosa, has demostrado ser muy inteligente haciéndote amiga de la soledad para salir adelante. Ella te ha mostrado que tienes lo más importante que una persona puede tener: amor a sí misma. A pesar de ello reconozco tu sufrimiento porque todos deseamos ser amados y protegidos y ha de ser durísimo no encontrarlo a tan corta edad. Tu fortaleza y tu dignidad te han permitido salir adelante, aún a duras penas, y eso es mérito únicamente tuyo. Eres un ejemplo, personas como tú nos son muy necesarias para poder mirarnos en ti y no dejar de luchar. Un gran abrazo.

    Responder
    • Maika LilQue

      Muchísimas gracias, por tus palabras Juani. Tu fuiste de las personas que vinieron a abrazarme ese primer día, en esa reunión. Yo esta rota por dentro, pero sentí que tenía que estar ahí, cuando Alberto, tu, Nati, Rafa, Óscar, Joaqui y algunos más me abrazasteis sentí tanto cariño, supe que estaba en el lugar correcto.

      Responder
  14. Maria Jose Fuster

    Querida Maika,
    Tu escrito refleja una lucha constante contra las adversidades psicológicas derivadas de un entorno familiar machista y una sociedad que perpetua la discriminación de género. Personalmente, aunque de forma distinta me siento identificada con eso, y también a mi forma fui buscando mi camino (¡aunque nunca fui tan valiente como tu como para meterme en el ejercito! 😉). La violencia psicológica tiene efectos devastadores en la autoestima y el bienestar emocional. Sin embargo, muestras una resiliencia brutal y una gran fortaleza interna, por la cantidad de estrategias que has usado para superar ese maltrato. Te has reinventado continuamente, has buscado logros personales, eres capaz de reconocer el origen de tus síntomas, has buscado apoyo de otros, ahora afortunadamente en este grupo. También lo buscas en la soledad, los animales, la naturaleza… Esto tiene ventajas, porque te da espacio para la introspección y tu crecimiento, pero también puede ser negativo dado que puede intensificar el sentimiento de aislamiento y desasosiego. A mi más que una guerrera (que me parece muy cansado…), me pareces una diosa. Me gusta mucho la mitología griega y los arquetipos de las diosas nos dan oportunidad de trabajar cosas personales y desarrollar otras. Yo te veo como una de mis diosas favoritas: Artemisa., la diosa de la caza, que representa la autonomía, la independencia y el desafío del poder masculino. Lo que no me gusta de Artemisa es que es una de las diosas que nunca conoció varón (virgen) y el tema no está en la sexualidad, sino en que es importante también establecer relaciones afectivas. Así que ojalá puedas desarrollar esas otras diosas que llevas dentro, que no son tan independientes…, lo que creo que ya estás haciendo en este grupo y con este maravilloso relato que nos dejas. ¡Enhorabuena y millones de gracias!

    Responder
    • Maika LilQue

      Gracias a ti, María Jose.
      Gracias por tus palabras.
      Gracias por tu sabiduría y buen humor, y sobre todo GRACIAS POR TU EJEMPLO.
      Eres muy especial para mí.

      Responder

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